Jenny Chinchilla, Asesora / Activista en Derechos Humanos de Personas con Discapacidad y Conferencista Motivacional

Jenny Chinchilla,  Asesora / Activista en Derechos Humanos de Personas con Discapacidad y Conferencista Motivacional
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Jenny, sentada en su silla de ruedas, sobre la arena del mar sonríe con su mirada al frente observando el paisaje soleado.

Jenny Chinchilla, asesora / activista en Derechos Humanos de Personas con Discapacidad, Conferencista Motivacional y reconocida en El Salvador por contribuir al desarrollo humano. Una de sus frases que repite en sus conferencias es: “Las Personas con Discapacidad no somos un problema, sino que somos parte de la solución.”  La escribió por su experiencia vivencial al enfrentar barreras de exclusión por situación de pobreza, acentuando la condición de discapacidad, ya que nunca fue a la escuela de niña, siendo su madre quien le enseño en casa a leer y escribir, sin embargo creció en un hogar junto a sus padres y hermanos con valores morales, espirituales, con amor a Dios, al prójimo y a la naturaleza. Fue hasta los 26 años que por fin pudo empezar su proceso educativo, la que continúa en la actualidad con su formación profesional en la licenciatura en psicología.

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Jenny, junto a sus compañeras y entrenador del equipo femenino de la selección salvadoreña de baloncesto sobre silla de ruedas. Se observan con su uniforme azul y en sus sillas deportivas.

Por esta razón hoy en día concientiza a la sociedad sobre la importancia que la niñez con discapacidad asista a la escuela, usando su experiencia vivencial para demostrar que si las personas con  discapacidad  cuentan con oportunidades de desarrollo y liderazgo, pueden ser miembros activos en identificación de problemas y aportar soluciones en la comunidad. Esto le quedó muy claro al participar como atleta con discapacidad entre 2003 al 2008 en competencias nacionales e internacionales, representando al país en diferentes disciplinas deportivas, obteniendo medallas en carreras, lanzamiento de jabalina y como miembro del equipo femenino de basquetbol sobre silla de ruedas.

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Jenny, al lado de Angélica Monteagudo, fundadora y presidenta de Fundación Sendas, organización de y para Personas con Discapacidad, de la cuál Jenny es cofundadora.

Chinchilla es una de las Cofundadoras de Fundación Sendas, organización de y para personas con discapacidad en El Salvador, siendo vicepresidenta por dos periodos contribuyendo en la incidencia sobre el respeto de los derechos humanos.  A través de esta fundación y otras organizaciones fue propuesta en el 2010 para participar en elecciones del Consejo Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad (CONAIPD), quedando electa en dos periodos desempeñándose primeramente como Consejal y luego en el Comité Técnico, ejecutando acciones sobre las propuestas y observancia de los Derechos Humanos.

 

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Jenny al lado de Susan Sygall confundadora y directora de Mobility International, organización norteamericana que apoya el empoderamiento y liderazgo de personas con discapacidad en el mundo.

En el 2006 representó a El Salvador en el 3º. Programa de Liderazgo para Mujeres con Discapacidad (WILD) de la organización Mobility International USA (MIUSA), y nueve años después en 2015, fue seleccionada por esta organización como una de las 20 mujeres líderes alrededor del mundo para certificarse como facilitadoras del Programa WILD. Ese mismo año Chinchilla replicó ese programa por primera vez en El Salvador, en la que mujeres con diferentes tipos de discapacidad, edades y de diferentes áreas del país recibieron esta formación en liderazgo.

 

 

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Jenny, con micrófono y documentos en mano apoyando una actividad del Consejo Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad (CONAIPD).

Algunos de los cargos que ha desempeñado y/o que desempeña en la actualidad en su país, en su mayoría como voluntaria son: Primera mujer con discapacidad Miembro de Junta Directiva de la Secretaria de la Mujer de la Alcaldía de San Salvador, planificando y ejecutando proyectos de empoderamiento para niñas y mujeres con discapacidad; Miembro del Comité Técnico del Organismo Salvadoreño de Normalización (OSN); Comisión de Accesibilidad del CONAIPD y Ministerio de Obras Públicas (MOP); Red de Atención Compartida de Entidades de Atención a Niñez y Adolescencia con Discapacidad (RENADIS). En todos estos espacios el objetivo ha sido crear normativas relativas a la legislación en discapacidad y accesibilidad entre otros ejes transversales y velar por su cumplimiento. Además ha colaborado como capacitadora y reclutadora de talentos para la inclusión recreativa y deportiva en el Comité Paralímpico de El Salvador (COPESA); Asociación Salvadoreña de Tenis sobre Silla de Ruedas y Comité Paralímpico Internacional; cómo motivadora y en consejería espiritual con la organización Joni and Friends.

 

En su rol de asesora ha creado módulos dentro de proyectos para capacitar en Discapacidad y Derechos Humanos, impartiéndolos ella misma a estudiantes, personal administrativo y docente de universidades en El Salvador. Estos proyectos los ha ejecutado con el Instituto Salvadoreño del Seguro Social ISSS, Universidades Publicas y Privadas de El Salvador, Asociación de Educadores de América Latina y El Caribe (AELAC), y el CONAIPD.

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Jenny, con micrófono en mano levanta su mano para una fotografía grupal junto a estudiantes de una universidad, después de impartir el tema sobre Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad.

Durante algunos años trabajo en Fundación para las Américas de la OEA, como instructora de cursos dirigidos a personas con discapacidad, en informática, tecnologías de la oficina y en preparación para el mundo laboral; y por mucho tiempo como Coordinadora de Atención al Usuario en el Centro de Rehabilitación Física FUNTER. Concluyó su labor en ese lugar dejando dos programas fundados, uno sobre inclusión en la recreación y deporte de personas en su proceso de rehabilitación, y otro en cuanto a talleres sobre Discapacidad y Derechos Humanos para que puedan ser impartidos al personal que labora en ese lugar, a personas con discapacidad usuarias de los programas de rehabilitación y sus familias. Ella siempre insistió en ese lugar, que toda persona en su proceso de rehabilitación debía obtener los conocimientos sobre sus derechos humanos.

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Jenny, junto a niñas y niños con discapacidad de diferentes centros de rehabilitación, realizando practicas deportivas en una cancha al aire libre.

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Jenny, acompañando a una marcha sobre el respeto de los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, en las calles de San Salvador.

Otra de sus contribuciones en el 2013 junto a organizaciones de Sociedad Civil y Procuraduría para la Defensa de Derechos Humanos (PDDH), fue preparar el 1er. informe alternativo del cumplimiento de la Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), presentado al Comité de Expertos de la ONU, a la fecha El Salvador cuenta con observaciones y recomendaciones a raíz de ese informe. Años más tarde fue delegada por su país para participar en las Naciones Unidas, como observadora en la V Conferencia de Estados Parte de la CDPD.

    

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Jenny, posando para la fotografía, en el Instituto Norteamericano de Inglés de la Universidad de Oregón, Estados Unidos. Tras ella un rotulo de esta universidad.

En el 2017 obtuvo la beca “Mike and Lisa Sygall Fellowship”, para estudiar inglés durante más de dos meses (2018), en American English Institute (AEI), gracias a la Organización Mobility International, USA (MIUSA) y Universidad de Oregón como parte de la campaña #AccessLanguages, para aumentar el acceso de estudiantes con discapacidad que aprenden y enseñan un idioma en el extranjero. Además impartió conferencias al personal docente, administrativo y estudiantes de esta universidad y al instituto AEI sobre Inclusión y Derechos Humanos, y realizó prácticas profesionales en las oficinas de MIUSA para fortalecer sus habilidades.

Chinchilla continua culturizando sobre derechos humanos e inclusión, escribiendo artículos de opinión y aportando soluciones para disminuir las brechas de desigualdad en cuanto al conocimiento pleno de los derechos humanos, a través de redes sociales que ella misma ha creado y administra, y aprovecha los medios de comunicación para que la sociedad tome conciencia en incluir a la personas con discapacidad en los diferentes ámbitos de la sociedad, prioritariamente en la educación y laboral.

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Captura de pantalla de imágenes de tres páginas en redes sociales que Jenny ha creado y administra para promover los Derechos Humanos de Personas con Discapacidad. De izquierda a derecha las páginas: facebook/AprendamosDeDiscapacidad     facebook/WILDElSalvadorMujeresLideresConDiscapacidad     facebook/ElUniversoCreativoDeJenny

     En la actualidad desea posicionarse laboralmente para contar con independencia socioeconómica y continuar con sus estudios universitarios. Mientras una oportunidad laboral llega toma ventaja de su tiempo ofreciendo sus servicios profesionales en voluntariado comunitario a organizaciones sin fines de lucro para compartir sus conocimientos, además en actividades artísticas creando pinturas en las que plasma los hermosos lugares de su país El Salvador, y sueña poder montar su 1ra. Exposición “Agujeros de Bellezas Salvadoreños en Acuarela”.

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Jenny, pintando un cuadro en acuarela.

Uno de sus grandes sueños es generar más oportunidades de desarrollo y empoderamiento a través de un Centro de Liderazgo y Vida Independiente para niñas y mujeres con discapacidad en su país, especialmente de zonas rurales porque considera que esto permitiría que puedan ser líderes efectivas e incidir de mejor manera. Ella reafirma en otra de sus frases que “La accesibilidad y el empoderamiento genera inclusión, y la inclusión genera participación activa de todas las personas en el desarrollo de las comunidades”.

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Jenny, impartiendo un taller sobre liderazgo a niñas y mujeres con discapacidad.

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Commemorating activist women of the past and present. By Jenny Chinchilla

Commemorating activist women of the past and present. By Jenny Chinchilla

Every March 8th it commemorated the International Women Day http://www.unwomen.org/en/news/in-focus/international-womens-day and this day is not a date to tell to women “Congratulations”. This date is more, it is a date to remember all activist women of the past and the present who made and are making history. They are building our own history, because many of the rights that we currently enjoy are due to their constant struggle through the time.

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Susan Sygall, Director and Cofounder of MIUSA and I, we talk to the audience. We are smiling sitting in our wheelchairs.

With these words I began my brief speech at the commemorative event of the Mobility International USA (MIUSA) Organization http://www.miusa.org/ on March 8 in Eugene, Oregon. Interview about by NBC16 http://nbc16.com/news/local/were-sort-of-building-an-army-of-wild-women As alumni and facilitator of the MIUSA Women Disability and Leadership Program (WILD) http://www.miusa.org/event/2015/wildtrainers I gave thanks to my mentor Susan Sygall who is the Executive Director and Cofounder of MIUSA, and in general to this organization for giving me this space to express myself in this event. I also offered my gratitude to all people who attended to the activity and appreciated some photographs that are part of the Brilliant and Resilient exhibition http://www.miusa.org/resource/tipsheet/brilliantresilient, which reflects positively the image of women with disabilities, because it reveals our life stories, and our work as activists around the world.

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I am talking with one of the persons who attended at the event. Linda and who also contribute to hosting people with disabilities in international exchanges.

I continued my speech with the following: I would like for a moment we can keep silence and bring to our minds those women that we know they fought a lot in the past and we faith in the present, they even lost their lives.

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Ruth from Cameroon, alumni and facilitator of the WILD Program, observes with another person her own photograph of the Exhibition Bright and Resilient.

It is also good to bring our minds to those women we meet, who are part of our lives, can be our mothers, sisters, friends, partners, daughters, class mates or co-workers.

Now I want to ask ourselves if this fight is still continue, or do we get already achieved everything we wanted. I share some important information: In 2015 women made 52% of the world’s work, and the most recent data from this year show that the proportion of women working, in agriculture in different regions of the world represent 60%, (UN 2015, 2018). However, throughout history, women have been abused in many ways, leaving aside the recognition and enjoyment of our rights, such as the inequality of the lack of decent work or well-paid work. Is, even more worrying that women with disabilities we are doubly discriminated in many parts of the world because we are women, and because our disability.

This means that there is still a lot to do, because women with disabilities continue in a great disadvantage. For those reasons I ask that we continue creating opportunities and including women leaders with disabilities in activities of development and empowerment programs to open the way for a new generation of girls and women with disabilities. This labor should not be only for women, it is a labor in which all people should participate actively.

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With University of Oregon American English Institute (AEI) ´s instructors and administrative staff who attended to the event.

Actually great nations are investing time and resources in discovering new life forms in space and other planets, wou that is fantastic, but also I encourage investing time and resources in knowing more about our own world and human diversity and include women with disabilities to create a better world. For example the WILD program and many others that exist to investment in them, and through this way empower girls and women with disabilities. This generates that our leadership skills improve, develops in us an intrinsic desire to contribute to our communities, like me and other women that we want to participate active and effectively to solve together the problems we have in different countries.

This is the only planet we have for the moment and all of us must participate to take care it and find up the prosperity of those who inhabit it, according to the Sustainable Development Goals (SDG).

  http://www.un.org/sustainabledevelopment/

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With my women friends with disabilities and MIUSA staff.

People can be better every day, with greater awareness of the situations that affect us, more human to take care of our planet, our only home in which we are all living. These objectives may be better with the full inclusion of women with disabilities. Don’t wait more. #TimeIsNow

Thank you.

Conmemorando a las mujeres activistas del pasado y del presente. Por Jenny Chinchilla.

Conmemorando a las mujeres activistas del pasado y del presente. Por Jenny Chinchilla.

Cada 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/international-womens-day y este día no es una fecha para decirles a las mujeres “Felicidades”. Esta fecha es más que eso, es una fecha para recordar a todas las mujeres activistas del pasado y del presente quienes hicieron y están haciendo historia. Ellas están construyendo nuestra propia historia, porque muchos de los derechos que en la actualidad estamos gozando, se debe a su la lucha constante a través del tiempo.

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Susan Sygall, Directora y Confundadora de MIUSA y yo, nos dirigimos al público. Ambas sonrientes sentadas en nuestras sillas de ruedas.

Con estas palabras empecé mi breve discurso en el evento conmemorativo de la Organización Mobility International USA (MIUSA) http://www.miusa.org/ el propio día 8 de marzo del 2018 en Eugene, Oregón. Ver una entrevista al respecto por NBC16 http://nbc16.com/news/local/were-sort-of-building-an-army-of-wild-women Cómo alumna y facilitadora del Programa de Liderazgo Women Institute Leadership and Disability (WILD) de MIUSA http://www.miusa.org/event/2015/wildtrainers agradecí a mi mentora Susan Sygall quien es la Directora Ejecutiva y confudadora de MIUSA, y en general a esta organización por darme este espacio para expresarme en este evento. También mostré mi gratitud a todas las personas que asistieron a la actividad y apreciaron algunas de las fotografías que forman parte de la exhibición Brillantes y Resilientes http://www.miusa.org/resource/tipsheet/brilliantresilient en la que se refleja en forma positiva la imagen de mujeres con discapacidad, porque da a conocer nuestras historias de vida, y la labor que hacemos como activistas alrededor del mundo.

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Conversando con asistentes al evento, entre estas Linda, una de las personas que contribuyen en hospedarnos a personas con discapacidad en intercambios internacionales.

Continué mi discurso con lo siguiente: Me gustaría que por un momento guardáramos un poco de silencio y traigamos a nuestra mente a esas mujeres que sabemos lucharon mucho en el pasado y luchamos en el presente, incluso muchas de ellas perdieron sus vidas.

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Ruth de Camerún, alumna y facilitadora del Programa WILD observa junto a otra persona su propia fotografía de la Exhibición Brillantes y Resilientes. 

También es bueno traigamos a nuestra mente a esas mujeres que conocemos, que forman parte de nuestras vidas, pueden ser nuestras madres, hermanas, amigas, parejas, hijas, colegas de estudios o de trabajo.

Ahora quiero que nos preguntemos si esta lucha aún sigue, o ya logramos todo lo que queríamos. Les comparto algunos datos importantes: En el 2015 las mujeres realizaron el 52% del trabajo mundial, y los datos más recientes de este año reflejan que la proporción de mujeres que trabajan en la agricultura en las diferentes regiones del mundo representan el 60%. (ONU 2015 y 2018). Sin embargo a través de la historia se ha abusado de las mujeres de múltiples formas, dejando de lado el reconocimiento y el goce de nuestros derechos, como por ejemplo la desigualdad de la falta de trabajo digno y del trabajo remunerado. Lo que es más preocupante aún, que las mujeres con discapacidad somos doblemente discriminadas en muchas partes del mundo por ser mujeres y por nuestra discapacidad. 

Esto significa que falta mucho por hacer, porque las mujeres con discapacidad seguimos estando en grandes desventajas. Pido entonces que sigamos creando oportunidades e incluyendo a mujeres líderes con discapacidad en actividades y programas de desarrollo y de empoderamiento, para abrir camino a la nueva generación de niñas y mujeres con discapacidad. Esta lucha no debe ser solo de las mujeres, es una labor en que todas las personas debemos participar activamente. 

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Al lado de maestros y personal administrativo del American English Institute (AEI) de la Universidad de Oregón, quienes asistieron al evento.

Hoy en día las grandes naciones están invirtiendo tiempo y recursos en descubrir nuevas formas de vida en el espacio y otros planetas, wou eso es fantástico, pero también motivo que invirtamos tiempo y recurso en conocer más de nuestro propio mundo y de la diversidad humana y que incluyamos a mujeres con discapacidad para crear un mundo mejor. Por ejemplo el programa WILD y muchos otros que existen para poder invertir en ellos, y de esta  forma empoderar a niñas y a mujeres con discapacidad. Esto genera que nuestras habilidades de liderazgo mejoren, se desarrolle en nosotras un deseo intrínseco de aportar a nuestras comunidades como yo y otras mujeres deseamos participar activa y efectivamente para solucionar juntos los problemas que tenemos en los diferentes países. 

Este es el único planeta que tenemos por el momento y todas las personas debemos participar para cuidarlo y buscar la prosperidad de quienes lo habitamos, de acuerdo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) http://www.un.org/sustainabledevelopment/es/

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Rodeada de mis compañeras con discapacidad y personal de MIUSA.

Las personas podemos ser mejores cada día, con mayor conciencia de las situaciones que nos afectan, más humanos para cuidar de nuestro planeta, nuestro único hogar en el que estamos viviendo todos y todas. Estos objetivos pueden ser mejores con la completa inclusión de mujeres con discapacidad. No esperemos más, #AhoraEsElMomento

Gracias.  

Sobreviviente de tres terremotos. Por Jenny Chinchilla

Sobreviviente de tres terremotos. Por Jenny Chinchilla
Solo me encogí de hombros, con la cabeza hacia abajo, de reojo podía ver como la pared atrás de mí se movía una y otra vez, desde su posición vertical hacia abajo. Era el sábado 13 de enero del 2001, de esos primeros fines de semana del año, en que nos sentimos motivados por empezar un año nuevo con metas nuevas, es cómo una segunda oportunidad. Sé que cada persona sobrevivió a ese día en El Salvador, tiene una historia que contar, yo he decidido compartirles la mía.
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Señalización en el suelo del símbolo de punto de encuentro, usado en espacios al aire libre y seguros. Es un círculo con cuatro flechas que apuntan hacia adentro. Sobre este se encuentra una persona usuaria de silla de ruedas.

Me encontraba en un centro de enseñanza del idioma inglés, llamado ahora (Centro Cultural Salvadoreño Bilingüe) tomando clases sabatinas. Gracias al apoyo de una de mis mentoras, Eileen Girón, mujer activista con discapacidad (quien ya hizo su viaje sin retorno) que había conseguido una beca para mí. Eileen, siempre me decía que yo tenía una gran habilidad como oradora, y que no me costaría aprender algún idioma, yo era una chica tímida, apenas se escuchaba mi voz cuando hablaba, pero sus palabras me motivaron tanto. Solo asistía los sábados en la mañana porque no podía todos los días, me era complicado, para todos es sabido lo mucho que nos cuesta a las personas con discapacidad trasladarnos de un lugar a otro por falta de transporte público accesible. Recuerdo que mi hermano me llevaba, ya que aprovechábamos cuando se iba a su trabajo, me dejaba a mí en ese centro y luego se iba. Allí permanecía toda la mañana, tratando de aprender un idioma con la esperanza de mejorar mis habilidades y abrirme paso en mi búsqueda laboral.

Aprovechando cada oportunidad

En ese tiempo apenas estaba empezando mi educación básica, ya que nunca había ido a la escuela cuando niña, no tenía ningún certificado escolar que acreditara que ya podía leer y escribir, así que debía estudiar durante la semana en una escuela nocturna, y los fines de semana ese curso de inglés, por ser becada mis notas no podían bajar de ocho ¿imaginaran lo aplicada que era? También ese año una ONG me había ofrecido una oportunidad laboral que empezaría en febrero, así que mi empeño por aprender todo lo que podía era grande, yo aprovechaba cada oportunidad. Para mis compañeros de clases implicaba un gran problema asistir, yo les veía bostezando, dibujando o haciendo cualquier cosa menos prestar atención a la clase. Algunos de ellos me decían que la empresa en la que trabajaban les pagaba el curso, y que por eso debían ir, pero que realmente preferían quedarse descansando en casa. En cambio para mí, era todo, era mi oportunidad para salir del anonimato, para demostrar a mi familia y a las demás personas que yo si podía, pero sobre todo para demostrarme a mí que yo si era capaz. Ponía mi mejor esfuerzo, siempre estaba escuchando al profesor, repitiendo lo que nos indicaba, yo sentada en mi silla de ruedas con mis cuadernos, libro y lapicero en mis manos, absorta por estar en un salón de clases, por tener compañeros, por el hecho de aprender. Para mí el tiempo pasaba muy rápido, cuando el receso terminaba y debíamos volver al aula para la segunda y última parte de cada clase sabatina, no me gustaba porque sabía que debía esperar toda una semana para que fuera sábado de nuevo.

¡Profesor está temblando!

Acababa de ver la hora, el reloj marcaba las 11:30 am, volví mi mirada al cuaderno, mientras el profesor hablaba y unos minutos después, empezó a suceder lo inesperado, lo cual será imposible borrar de mi memoria. Sentí unas vibraciones, me parece que fui la primera que lo sintió porque no había colocado frenos de mano a mi silla, le dije al profesor –“Profesor está temblando”-, él sonriendo me contestó –“No es permitido hablar en español-”, y de pronto ya no fue una leve vibración, sino una sacudida, fuerte, estremecedora, eterna para muchas personas. Trágica…
El suelo, las paredes, el cielo falso, los pupitres… todo se movía de un lado a otro. Mis compañeros entraron en pánico, el profesor trataba de guardar la calma. Uno de mis compañeros sufrió una crisis, quedo tieso de pie, recuerdo como trataban de moverlo y hacerlo caminar. Otros saltaron sobre los pupitres y corrían despavoridos…
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Me encuentro en mi silla de ruedas, frente a una grada. Una persona atrás de mi intenta ayudarme. Fotografía tomada durante  un simulacro de evacuación ante una emergencia.

De pronto supe que estaba sola en el salón, con muchas cosas en el suelo, imposible de pasar con mi silla de ruedas. Sabía muy bien que mi aula estaba lejos de la salida, por lo que no hice intento alguno por salir, de todas formas no podía…
La pared que les mencione al principio amenazaba por caerme encima, por lo que cerré los ojos, ore y dije -“por favor Dios cuida a mi familia, y si este día es el de mi muerte que sea rápido, no quiero quedar atrapada viva aquí-. Deseaba que ese no fuera mi último día y salir sin ningún rasguño, porque no podía imaginar cómo sería mi vida de sufrir algún daño, considerando que ya era una persona con discapacidad.

El mayor desastre es no saber qué hacer

Aún tenía cerrado los ojos, ya el movimiento había pasado, cuando sentí una mano sobre mi hombro, uno de mis compañeros había regresado por mí, y me dijo que no me preocupara. Por un momento me sentí a salvo, pero repito “solo fue un momento”. La persona que había regresado por mí no estaba bien, porque tomo un pupitre con la intención de romper una ventana con este, le pregunté qué es lo que estaba haciendo. Me dijo que rompería la ventana para sacarme por allí, trate de que entrara en razón explicándole que estábamos en una segunda planta, que ya el terremoto había pasado, que lo mejor que podía hacer era mover rápido las cosas del suelo para que yo pudiera pasar con mi silla de ruedas. Para mi alivio el profesor también regresó y entre ambos me ayudaron a salir de allí. Aunque no fue durante el terremoto, sino después aun así les agradezco, comprendí que muchas personas no sabemos qué hacer en esos momentos, a quienes priorizar para ayudar, desconocemos tantas cosas. 
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Un extintor en la pared, arriba un rotulo con flecha hacia la derecha y con texto que dice “Ruta de evacuación”

Ese 13 de enero del 2001, el 13 de febrero de ese mismo año, así como el 10 de octubre de 1986, fueron días que en mi mente quedarán, por ser sobreviviente para continuar luchando por mis sueños y no quedaran truncados cómo el de muchas personas, que no vivieron para contar su historia, como yo lo estoy haciendo. Seguiremos teniendo en nuestro país terremotos, huracanes, tormentas, porque los desastres naturales son una realidad, algunos predecibles, pero no inevitables. Lo que si podemos evitar es continuar con falta de toma de conciencia y no involucrarnos todos los sectores de una sociedad en la Gestión de Riesgos ante desastres. Las Personas con Discapacidad también queremos ser parte, porque al igual que las personas adultas mayores somos de las poblaciones más vulnerables, con más razón no nos excluyan en el diseño de soluciones, sino que al contrario trabajemos conjuntamente en planes estratégicos de prevención, promoción e intervención ante estas crisis y emergencias humanitarias. Recordemos que el mayor desastre es no saber qué hacer.
 

 

 

 

 

 

 
 
If I can do this, I can do more. Ten years of my participation in WILD (2006-2016)

If I can do this, I can do more. Ten years of my participation in WILD (2006-2016)

I was there, stunned and trembling with thoughts of hiding to myself and avoid my turn. It was a beautiful Saturday of August 12, 2006, in a big forest of Spencer Butte located in Eugene, Oregon. Thirty women from around the world receiving the Challenges Course, module of the Leadership Institute for Women with Disabilities (WILD). With my colleagues WILD and the Mobility International USA (MIUSA) www.miusa.org team, we were enjoying the excitement of each activity.

I asked to one of the organizers, what was the most challenging activity and she told me that I had to discover, so I carefully observed the three challenges to choose from. All included climbing trees accessible and safety, but I felt very brave to do the more challenging. Suddenly I heard the screams of my colleagues who had already started, I directly saw and one of them was practically “flying”. She had climbed height and then, she had released the ropes that held her, to swing through air from side to side. Swing or Pendulum, is called this extreme sport that I had discovered and decided as my challenge. While I waited my turn, I collaborate with the girls pulling up the rope to climb up each participant.

My turn came

Time passed and when I saw one of the girls do it, and how she shouted I began asking  to myself: “Can I do it, too? “Do I have enough courage?” Doubt took me, and little by little I was afraid, even I thought I was not going to do it. Then I was not brave as beginning, but I did not go unnoticed and soon came my turn. The experts in that extreme sport helped me to put the security equipment on. (Helmet and harness), and started slowly to climb up to me. I closed my eyes and when I opened them, I was already on the top. I had two ropes in my hands to let them go away and swing, but something stopped me. It was fearful, I not feel capable and I was close to stop.

Recibiendo el curso de los Retos.
In this photo I am wearing the safety equipment (Helmet and harness). Ready with support from specialist in this extreme sport, known as “swing or pendulum”. I climb to the top of the trees.
En el aire
In this photo I am on the top of the trees, practically flying. 

A few minutes passed out, those were below obviously suspected that I was cowering, so suddenly I heard their voices saying to me: “Jenny, you can, do it. Not disappoint to us, neither disappoint yourself. You can!” Hear those words of encouragement was enough, because I realized that there were people trusting in me, who thought I could do it. Do not wait more … I let the ropes go… I closed my eyes and … I was flying. Feeling free, without barriers, I did not disappoint my colleagues and I did not disappoint myself either. To my mind came a biblical paragraph that says: “I can do all things through Christ who strengthens me,” then I shouted deeply from my lungs, “I CAN FLY, IF I CAN DO THIS, I CAN DO MORE!”

The WILD 2016 Challenge Course, and its impact for me

This experience made a great impact on my life, doing something I had never done and I thought I could not do it, was great. The Challenge Course, one of the many activities included in the Third International Institute on Leadership for Women with Disabilities (WILD) www.miusa.org/resource/bestpractice/scalingupWILD for its acronym in English, is one of the programs from the Mobility International USA Organization (MIUSA), based in Eugene, Oregon. WILD 2006, from 9 to 27 August. Almost three weeks in which time stopped for me, and there isn´t doubt for my other friends. In that beautiful city, we meet women from Europe, Asia, Africa, North, Central and South America. I was privileged of be among that wonderful group of leaders, representing my country El Salvador

When I descended slowly, I received support to remove the safety equipment and sit in on my wheelchair again, my whole body trembled. Everyone surrounded me and asked me how I felt, I was satisfied smiling, and I felt so full of having done something that maybe for many people is impossible (I confess I also thought it, for a moment). On mainland, I ordered my ideas, and tried to adapt this experience of freedom and enjoyment, in the practice of the fulfillment of human rights and a true inclusion.

For a world that allows us to fly, that let us being

How many things people with disabilities are capable, but our wings are cut, precisely by the disrespect to our rights, which are not special rights, are the same for all people around the world, but we do not enjoy them. How many things the world loses without our contribution, according to the Convention on the Rights of Persons with Disabilities (Preamble, m): Recognizing the valued existing and potential contributions made by persons with disabilities to the overall well-being and diversity of their communities, and that the promotion of the full enjoyment by persons with disabilities of their human rights and fundamental freedoms and of full participation by persons with disabilities will result in their enhanced sense of belonging and in significant advances in the human, social and economic development of society and the eradication of poverty… www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf

 

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In this photo I am using an accesible bus, ready of public transportation.

That is why we can make significant progress in the economy, society and for that reason to humanity, to eradicate together poverty that does not let develop many groups of society. For this purpose we need to be autonomous, independent and free to make our own decisions.

Ten years after my experience at WILD 2006

That day instead of frustrating myself with this reflection, I reaffirmed my conviction of continue fighting for other people with disabilities can also fly and demonstrate, what I discovered, that if I could do that, I could do more. Ten years have passed since that wonderful WILD 2006 experience, I continued doing more things, one of them receiving the TOT Program 2016 (Training for Trainers) www.miusa.org/event/2015/wildtrainers  to guiding other girls and women with disabilities into positive leadership. I continued challenging myself, and I will continue to do so, because I realized that if I challenged myself, I could contribute to changing the world.

De cómo nos dicen, y cómo nos tratan. Por: Jenny Chinchilla

De cómo nos dicen, y cómo nos tratan. Por: Jenny Chinchilla

Al conmemorar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad cada 3 de diciembre, se discute mucho sobre la terminología adecuada al referirse a una persona con discapacidad. Esta fecha fue acordada en Asamblea de Naciones Unidas (ONU) desde 1992, seguidamente también fue decretado en la Asamblea Legislativa de El Salvador, como Día Nacional.

Con el tiempo me he encontrado con una serie de situaciones que me llevan a reflexionar sobre, qué comprende la sociedad al “conmemorar dicha fecha”. Algunas personas con discapacidad incluso la comprenden inadecuadamente, una vez alguien muy molesta me dijo que le parecía absurdo “celebrar que tenía una discapacidad”. A otras les da vergüenza identificarse como tales, por eso no están de acuerdo con esta fecha.

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Me encuentro sentada en mi silla de ruedas, con micrófono en mano dirigiéndome a un grupo de estudiantes universitarios.

Otro sector de la sociedad, que trata de ser sensible al tema “celebran con actividades alusivas”, otras cómo una “tendencia” en redes sociales, de poner mensajes positivos de lo que las Personas con Discapacidad podemos hacer, y nos dan atributos de “súper héroes”, con “capacidades especiales”, o “capacidades espaciales”, cómo una vez se refirieron a mi persona. El mensaje solidario es que a pesar que no podemos ver, caminar, hablar, u oír “no tenemos límites”. Me parece que todo esto es positivo para mostrar nuestro potencial, pero hasta cierto punto, porque ¿qué de aquellas personas que no están saliendo adelante?, y no porque no tengan la voluntad, ni una autoestima saludable, sino porque viven en entornos completamente excluyentes y en situación de pobreza.

Población mundial de Personas con Discapacidad

Si bien es cierto, algunas personas con discapacidad de la actual generación de líderes o activistas de nuestros derechos, contra viento y marea hemos salido adelante por nuestros propios méritos, y no porque hayamos crecido en un entorno accesible e inclusivo, aún hay muchas personas que siguen en la brecha de la desigualdad. De acuerdo a datos de la Organización Mundial para la Salud (OMS), la población mundial es siete mil millones de personas, entonces más de mil millones (15%) viven con algún tipo de discapacidad, la mayor parte en países en vías de desarrollo, cómo el nuestro.

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Mapa de El Salvador con líneas de diferentes colores. Al lado se lee “Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad 2015”

Por otro lado la reciente Encuesta de la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC) y el Consejo Nacional de Atención Integral a la Persona con Discapacidad (CONAIPD), la tasa de prevalencia en el 2015 es del 6.4% del total de la población salvadoreña, indicando que 410,798 personas en el país, viven en situación de discapacidad. Este dato solo refleja una muestra, es decir que la población con discapacidad debe estar estimada mucho más que ese porcentaje, siendo en sí alarmante. Esta encuesta no solo refleja números, sino también otros datos de la realidad socioeconómica y calidad de vida de esta población.

De cómo nos dicen, y cómo nos tratan

Conociendo que este colectivo es parte de la población en el país, no solo porque datos estadísticos lo reflejan sino porque estamos en medio pero no somos parte, y en esta tarea de culturizar a nuestra sociedad, me he encontrado con esta interrogante de muchas personas ¿Por qué etiquetar a alguien con el agregado de “discapacidad”?. Otras opiniones vertidas son, que no importa cómo nos llamen, siempre y cuando respeten nuestros derechos. Antes que nada es necesario aclarar qué es discapacidad. El literal e) de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), la define así: “La discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás…” Con esto queda claro que la Discapacidad NO es la Persona, TAMPOCO está en la Persona.

En la diversidad humana, algunas tenemos cuerpos diferentes, y hacemos las cosas de forma diferentes, según lo que la deficiencia que tengamos. Significa que yo por ejemplo, tengo un diagnóstico (Lesión medular) y una deficiencia (parálisis en miembros inferiores) y eso es mío , pero la barrera que me encuentro en mi entorno, no me permite vivir accesible, en igualdad y mucho menos con dignidad, me dará la característica de ser una persona viviendo en una situación de discapacidad. En lo personal me queda muy claro, que no debo sentir vergüenza de cómo soy o lo que necesito para moverme, porque que esa situación de desigualdad la genera la sociedad en la que vivo. Por eso no nos debe dar vergüenza pertenecer a la población identificada con discapacidad, quien debe sentir vergüenza al contrario es nuestro Estado Salvadoreño, por no garantizar nuestros derechos fundamentales. En ese sentido, al referirse a nuestro colectivo, esperaríamos que la sociedad comprenda la lógica del por qué somos personas con discapacidad, entonces el trato debe cambiar, no por uno especial, ni preferencial, sino de solidaridad, sensibilidad y toma de conciencia para hacer acciones concretas a fin de eliminar todo tipo de barreras que no nos permiten ser parte activa en nuestras comunidades.

Entonces ¿Qué significa conmemorar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad?

Lo he dicho en muchos espacios, esa fecha es un recordatorio a todos los países, que las personas con discapacidad existimos, somos seres humanos sujetos a derechos.

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Logo conmemorativo de diferentes colores, se lee en ingles “3 December. International Day Persons with Disabilities”

Por lo tanto, los países deben cumplir con los compromisos asumidos en ratificaciones de pactos y convenciones, a fin de llevar a cabo avances significativos de inclusión. No dejándonos cómo espectadores, sino ponernos en una situación de colegas y protagonistas, reconociendo que es el sistema social que tiene el problema, y no nosotras las personas con discapacidad porque no podemos caminar, hablar, oír, etc.  El literal m) del Preámbulo de la (CDPD), nos visualiza así: “Reconociendo el valor de las contribuciones que realizan y pueden realizar las  personas con discapacidad al bienestar general y a la diversidad de sus comunidades, y  que la promoción del pleno goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales  por las personas con discapacidad y de su plena participación tendrán como resultado un  mayor sentido de pertenencia de estas personas y avances significativos en el desarrollo económico, social y humano de la sociedad y en la erradicación de la pobreza…”

No somos el problema, somos parte de la solución y queremos ser parte activa de principio a fin en el diseño de soluciones (sean estos estudios de investigación, creación de políticas públicas, leyes, ejecución de proyectos, programas, y monitoreo.)

Conclusión: Es la sociedad la discapacitante porque no es accesible ni inclusiva. Llámennos personas (tenemos nombre y apellido) y trátenos cómo personas.

Si puedo hacer esto, puedo hacer mucho más. A diez años de mi participación en WILD (2006-2016)

Allí estaba, atónita y pensando esconderme para evitar mí turno. Era el hermoso día sábado 12 de agosto del 2006, en el bosque de Spencer Butte localizado en Eugene, Oregón.  Más de veinticinco mujeres con discapacidad de diferentes partes del mundo estábamos recibiendo el Curso los Retos (Challenge Course), que es parte de los talleres del Instituto de Liderazgo para Mujeres con Discapacidad (WILD). Con mis compañeras WILD y el equipo de trabajo de Mobility Internacional USA (MIUSA) http://www.miusa.org  disfrutábamos lo emocionante de cada una de las actividades.

Pregunté a una de las organizadoras cuál era la actividad más desafiante y ella me respondió que yo tenía que descubrirlo, así que observe detenidamente los tres retos a escoger. Todos incluían subir árboles de manera accesible y segura, pero me sentía muy valiente para hacer el más desafiante. De pronto escuché los gritos de quiénes ya habían empezado, dirigí mi vista y una de ellas estaba prácticamente “volando”. Había subido a una gran altura y luego había soltado una cuerda que la sostenía para mecerse por el aire de un lado a otro. Como Columpio o péndulo, es llamado ese deporte extremo que había decidido fuera mi reto. Esperé mi turno, mientras me dediqué a colaborar con las otras chicas, tirando de una de las cuerdas para hacer subir a cada participante.

 

Mi turno llegó

El tiempo fue pasando y cada vez que veía a una de las chicas hacerlo y como gritaban, empecé a preguntarme: “¿Podré hacerlo yo también? ¿Tengo suficiente valor?”. La duda se apoderó de mí y poco a poco sentí miedo, hasta llegué a pensar que no lo haría. Ya no era tan valiente como al principio, pero no pasé desapercibida y pronto llego mi turno. Los expertos en esa actividad extrema, me ayudaron a ponerme el equipo de seguridad (casco, arnés) y con el apoyo de las demás chicas, empezaron a subirme lentamente. Cerré mis ojos y cuando los abrí ya estaba en lo alto (muy alto). Tenía en mis manos las dos cuerdas para soltarlas y mecerme pero algo me detenía. Era el miedo, no me sentía capaz y estuve a punto de decir que me bajaran.

Recibiendo el curso de los Retos.
Fotografía en la que estoy usando el equipo de seguridad (arnés y caso). Ya preparada con apoyo de especialistas en este deporte extremo, conocido como “Columpio o Péndulo”, me suben a lo más alto de los árboles.
En el aire
Me observo en lo alto de los árboles, prácticamente volando, después de haber soltado la cuerda.

Pasaron algunos minutos, los que estaban abajo obviamente sospecharon que me estaba acobardando, así que de pronto escuché sus voces diciéndome: “¡Jenny, tu puedes, hazlo. No nos decepciones, ni te decepciones. Tu puedes!” Escuchar esas palabras de ánimo fue suficiente, porque comprendí que habían personas confiando en mí, que creían que podía hacerlo. No espere más…solté la cuerda…cerré mis ojos y… empecé a volar. A sentirme libre, sin barreras, no decepcioné a mis compañeras y tampoco me decepcione a mí misma. A mi mente vino el párrafo bíblico: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, entonces grité a todo pulmón, “¡PUEDO VOLAR, SI PUEDO HACER ESTO, PUEDO HACER  MUCHO MÁS!”.

Curso de los retos del WILD 2006, y su impacto en mí

Esa experiencia causo gran impacto en mi vida, hacer algo que nunca había hecho y pensé no podía hacer, fue grandioso. El Curso de los Retos, es una de las actividades del Tercer Instituto Internacional sobre Liderazgo para Mujeres con Discapacidad (WILD) ttp://www.miusa.org/resource/bestpractice/scalingupWILD  y este Instituto es parte de los programas de la Organización Movilidad Internacional de Estados Unidos(MIUSA), con sede en Eugene, Oregón. WILD 2006 se llevó a cabo del 9 al 27 de Agosto, casi tres semanas que el tiempo se detuvo para mí y no hay duda para mis compañeras, en esa hermosa ciudad en donde nos reunimos mujeres con diferentes tipos de discapacidad, diferentes países, e ideologías. Tuve el privilegio de estar entre ese maravilloso grupo de líderes, representando a mi país El Salvador.

Al bajar lentamente, de nuevo me apoyaron para quitarme el equipo de seguridad y sentarme en mi silla de ruedas, todo mi cuerpo temblaba. Todos me rodearon y me preguntaron cómo me sentía, yo estaba sonriendo de satisfacción, me sentía tan plena de haber hecho algo que a lo mejor para muchas personas es imposible (confieso yo también lo pensé por un momento). Al estar en tierra firme y ordenar mis ideas, trate de adaptar esta experiencia de libertad y goce, en la práctica del cumplimento de los derechos humanos y una verdadera inclusión.

Por un mundo que nos permita volar, que nos permita ser

De cuantas cosas las personas con discapacidad somos capaces, pero nuestras alas se ven cortadas precisamente por el irrespeto a nuestros derechos, los cuales no son derechos especiales, sino que los mismos universales, pero no los gozamos. De cuantas cosas se pierde el mundo sin nuestro aporte, y ahora viene a mi mente lo estipulado en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD): Preámbulo, literal m: Reconociendo  el valor de las contribuciones  que realizan y pueden realizar las personas con discapacidad  al bienestar general y a la diversidad de sus comunidades,  y que la promoción del pleno goce de los derechos humanos y las libertades fundamentales  por las personas con discapacidad  y de su plena participación  tendrán como resultado un mayor sentido de pertenencia de estas personas y avances significativos  en el desarrollo económico, social y humano de la sociedad y en la erradicación de la pobreza… http://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf

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Me encuentro en autobús accesible, de transporte público. Lista para bajar sobre la rampa hidráulica.

Así es, podemos dar avances significativos a la economía, sociedad para el desarrollo de la humanidad y erradicar juntos la pobreza, que no deja avanzar a muchos colectivos en situación de vulnerabilidad. Para tal efecto necesitamos ser personas autónomas, independientes y libres de tomar nuestras propias decisiones.

Diez años después de mi experiencia en WILD 2006

Ese día en lugar de frustrarme ante esa reflexión, reafirmé mi convicción de seguir luchando para que otras personas con discapacidad también puedan volar y demostrar, lo que yo descubrí, que si podemos hacer mucho más. Diez años pasaron desde esa maravillosa experiencia del WILD 2006, seguí colaborando con esfuerzos en la promoción de los derechos humanos, preparándome profesionalmente, como haber aplicado para recibir el TOT Program (Capacitación para Capacitadoras) http://www.miusa.org/event/2015/wildtrainers  para encaminar a otras niñas y mujeres con discapacidad hacia un liderazgo positivo. Seguí desafiándome a mí misma, y lo seguiré haciendo, porque comprendí que si me desafiaba a mí misma, podía contribuir a cambiar el mundo por uno más humano e inclusivo.